La ola

La pequeña Carlota vivía al lado del mar,

Y todas las mañanas paseaba para oírlo susurrar.

Donde rompían las olas siempre podía ver

Lindas caracolas que no se podían mover.

Las cogía suavemente y acercaba su oreja

Así le parecía que el mar no podía tener rejas.

Y entonces Carlota pensaba que el mar era un amigo

Y se lanzaba de cabeza sin miedo a pasar fresquito.

Hasta que un día estando en la orilla del mar

Fue el propio mar quien se le quiso acercar.

Las caracolas nerviosas golpearon en sus pies,

Mientras la pequeña Carlota sonreía de placer.

Y es que una gran ola cayó sobre su cabeza,

Mientras el mar se embravecía al ver su proeza.

Y entonces Carlota pensó que el mar era su amigo

Y se zambulló tranquila sin miedo a pasar fresquito.

Carlota, contenta, nadó hacia alta mar

Y dijo que a tierra no quería regresar.

El mar muy alegre la convirtió en sirena,

Y desde entonces Carlota nada sin fronteras.

Carlota, ahora, le oye todo el rato susurrar,

Y vive contenta con las caracolas en el fondo del mar.

Un pensamiento en “La ola

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