Los paseos a Fuentebravía

Mi abuelo dice que los paseos, para que sean de verdad, tienen que llegar hasta Fuentebravía. Es fundamental pasar el montón de pisos dónde acaba la playa y tocar las rocas del fondo.

Llegar hasta las otras rocas, las del Buzo, es sólo el entrenamiento. Allí se cogen cangrejos y peces chiquitos con el cubo, pero lo de Fuentebravía… Eso es para los mayores. Para ir en silencio, respirar hondo y buscar orejitas mirando al suelo. “¿Estás segura de que quieres venir?”, me dice siempre mi abuelo. Y yo asiento muy seria, rápidamente… segura, segura, nunca estoy, pero es que esos son los paseos de verdad.

Para llegar a Fuentebravía hay que pasar por las Redes. Y, justo antes de llegar a las Redes, hay que cruzar una zona llena de turistas a los que les falta una parte del bañador (también está llena de personas conocidas que se tapan la cara cuando pasamos). Allí lo que ves no son pechos tumbados, sino mostachones de Utrera cayendo hacia los lados. En realidad, está prohibido mirarlos más de dos segundos… el abuelo no dice nada pero carraspea superbien, tan bien, que entiendes que hay que mirar hacia otro lado. De todas maneras, eso no es un problema, con dos segundos te da tiempo de sobra para saber que el abuelo es un crack y dice la verdad: un pecho tumbado es exactamente igual que un mostachón de Utrera.

La sombrilla debe usarse todo el rato: antes del paseo para leer el periódico, durante el paseo para dejar el periódico resguardado y después del paseo para observar a todos los que pasean. La toalla no es para tumbarse sino para secarse y cada uno debe tener la suya propia ya que no está bien prestarlas. En realidad, la del abuelo es la única que no puede prestarse, porque cuando él necesita una, sí puede coger la mía…  La suya es de Sandeman azul marino y muy grande, y una vez cuando tenía frío (hace poco), conseguí que me la prestara (a mí, y sólo a mí).

Si te das un baño hay que llegar a donde no haces pie y sólo entonces volver. Todo eso nadando o buceando. Y luego hacer el muerto bocarriba y bocabajo, sin taparte los oídos, porque entonces no parece que estés haciendo el muerto de verdad… Como dice el abuelo, “¿dónde has visto tú a un muerto taparse los oídos?”. Sólo se considera que lo estás haciendo bien, bien, si alguien duda de que estás vivo. Yo, cuando él lo hace, siempre dudo.

Al recoger las cosas, lo más importante es golpear el palo de la sombrilla contra la pata de la silla: cli, cli, cli, cli, cli… es mágico, todo queda limpísimo de esa manera. Las chanclas puedes ponértelas si quema mucho la arena (pero mucho, mucho) porque lo suyo en realidad es aguantar el calor que se clava en los pies y, al llegar al cemento, limpiar entre los deditos a conciencia y sacudir la chancla. La sensación, haciéndolo de esa manera, es de estar limpio limpísimo.

PD: Ahora con veintitantos años más, cuando voy a la playa nunca llevo sombrilla, ni silla, ni siquiera el periódico… pero siempre toco las piedras de Fuentebravía antes de volverme, miro la arena buscando orejitas (aunque ya no quedan) y, si me baño, voy a dónde no hago pie y vuelvo. Lo de hacer el muerto aún no me sale, pero estoy segura de que cuando tenga un crío, seré capaz de hacerle dudar como mi abuelo me hacía dudar a mí.

4 pensamientos en “Los paseos a Fuentebravía

  1. ¡¡¡ Que mostachones de Utrera !!!……….
    Parece ayer prima, que tiempos aquellos no?
    Me he puesto melancólico.
    Que buena foto la de Ana y tu con los Herreros.
    Me parece una idea cojonuda, me encanta.
    Un beso muy grande y enhorabuena.

  2. D. Paco Ruiz, abuelo de mi compañero Andrés, que fuerte.
    Un tío entrañable.
    Primilla, me gustaría que hicieses un esfuerzo y escribieses algo sobre dos tíos peculiares también, uno es el Papi (oiga la patata) y otro es mi entrañable y amigo fiel Señor Tobío.
    Me imagino que os acordareis de él ¿no?

    • Ohhhh, qué gran personaje Tobío para un relato! Cómo no vamos a acordarnos de un señor que arregla nuestras bicis y encima puede hacer de niñera? jeje. El Papi también pero lo tenemos mucho más visto. No sé cuánto tardaré en sentarme pero prometo que los acabaré escribiendo😉

  3. ..debí de repasar estas líneas antes, mucho antes de pisar el puerto, conocer ¨El Olivino¨ y visitar la playa. Ahora la sensación es de no haber conocido este lugar, porque verlo a través de tu recuerdos es un viaje a otro sitio muy distante al que estuve.

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