Evolución de los Kamis

– las Nuevas Religiones y los kamis de hoy –

Hoy en día, en Japón, se calcula que hay unos 60 millones de seguidores shintoístas. La palabra shintoísmo se traduce casi siempre como “la vía de los dioses” y se escribe con dos ideogramas. El primero se pronuncia kami cuando esta solo y significa “dios”, “deidad” o “poder divino”; el segundo ideograma se traduce por “camino” o “senda”. El shintoísmo enseña que los japoneses y su nación fueron creados directamente por los dioses y que el emperador Jimmu, primer soberano de Japón, era el tataranieto de Amaterasu Omikami (diosa del Sol).[1] El emperador, por tanto, tenía rango de kami.

Los kami son divinidades que supervisan los aspectos de la naturaleza y la vida humana y tuvieron su origen en el período Yayoi (300 a. C. – 300 d. C.). El shintoísmo gira en torno a ellos. No tienen forma propia, responden positiva o negativamente según se les trate, no revelan la verdad última y sólo conceden bendiciones materiales. Además, habitan en un mundo propio aunque pueden visitar el nuestro y aborrecen la imperfección de la muerte, la suciedad o la sangre.[2] Hay diversos tipos, desde fenómenos de la naturaleza, a antepasados o animales, los hay buenos y malos, muchos son caprichosos y tercos. De hecho, este aspecto recuerda a los dioses de la mitología griega y romana que, lejos de ser justos, muchas veces jugaban con los humanos a su antojo. Pero no se debe caer en el error de pensar que son iguales, entre otras cosas, se diferencian en que los kami no tienen forma propia y los europeos sí, en que los primeros siguen siendo parte fundamental de la tradición japonesa y los otros sobreviven como protagonistas de leyendas mitológicas.

En este trabajo, vamos a tratar las diferentes evoluciones que han sufrido los kami, no sólo el concepto en sí en su contacto con otras religiones sino, también, la manera de entender a los propios kami dentro de la cultura japonesa. Para ello, se han analizado varias fuentes, entre ellas y principalmente dos textos: uno de Susumu Shimazono sobre los kami vivientes en las nuevas religiones de Japón y otro de Sarah Thal sobre la redefinición de estos dioses a través de la política.

Los dos coinciden en la importancia actual de las nuevas religiones y los kami. También hacen referencia, a lo largo de los dos textos, a la evolución de los kami en la época moderna: Shimazono habla del surgimiento de los kami vivientes a raíz de la aparición de las nuevas religiones, Thal comenta la importancia que tuvo la separación que hicieron los Meiji entre kami y buda (puede considerarse el cisma más fuerte en la historia religiosa de Japón).

LOS KAMI VIVIENTES

“The Living Kami idea in the New Religions of Japan” habla sobre las nuevas religiones y su punto de partida es el s. XIX. Para empezar, dice que los fundadores de las nuevas religiones no suelen provenir del shinto o del budismo. Pero eso no quiere decir que no tengan una fuente común, de hecho, la tienen en las creencias populares. Los estudiosos del tema siempre tienen el dilema de dónde clasificarlas exactamente: en religión salvadora o en creencias populares. Al final, suelen decantarse por decir que son fenómenos anormales que surgen en períodos de crisis o que son productos de la gran originalidad y creatividad de sus fundadores. Pero eso no es así, estas nuevas religiones son el resultado de unir el folclore del pueblo japonés con las religiones de salvación que fueron llegando al país en los últimos siglos, y que tienen como finalidad alcanzar una religión perfecta que satisfaga sus vidas.

El autor toma como ejemplo el Tenrikyo, fundado por Nakayama Maki y el Konkokyo, de Akazawa Bunji. Ambos fundadores, a través de experiencias chamánicas, llegaron a ser considerados kami. Alcanzaban estos estados entrenándose en disciplinas y rituales de carácter mágico-religioso. En un principio, sólo querían ayudar a la gente en sus problemas mundanos (enfermedades, preocupaciones…) y lo hacían entrando en trance. De esta manera, decían oír mensajes de los kami pero sin seguir el patrón normal y conseguían separarse del folclore tradicional convenciendo de la validez de su nueva religión. Era más cercano, era diferente. De hecho, cada vez acudían a estos fundadores más fieles, los trances se hicieron más frecuentes y empezaron a ser llamados kami vivientes. Poco a poco, todo adquiría la forma de religión y acabaron aceptando que se construyeran templos para rendir culto a los kami. En época de rebeliones y altercados, es comprensible que estas creencias calaran más en la gente ya que eran mucho más cercanas al pueblo y a las preocupaciones del día a día que las religiones y creencias anteriores.

Shimazono señala tres elementos fundamentales en estas nuevas religiones:

  1. Idea de dios padre. Aunque se supone que este aspecto está concebido de alguna manera dentro del concepto de los kami, creo que esta inclusión como pilar fundamental es una influencia directa de las religiones monoteístas como el cristianismo. De hecho, tal y como está descrito este concepto en el  Kokokyo Koki 1954, p.1.: “(…) People would not exist except for him”, parece sacado del mismo Evangelio a ojos de un cristiano.
  2. Rituales de salvación. Son nuevos rituales en los que el kami escucha y se comunica dando alivio. Lo nuevo es que se presupone que el kami deja de hacer los que le parece dando sólo alivio y no siendo terco como, a veces, sucedía en el folclore popular. De todas formas, muchos aspectos de estos rituales se han tomado de creencias populares.
  3. Idea del kami viviente. Es la más importante de todas según el autor porque es el último pilar para conseguir la salvación; el contacto. El fundador llega a ser como un kami, es el elegido por el dios padre para transmitir las plegarias de los seguidores a la deidad. La diferencia con el folclore popular es que, anteriormente, el kami se manifestaba muchas veces de diferentes maneras. Ahora, el kami se manifiesta sólo a través del fundador.

Las tres están relacionadas entre sí y juegan un papel fundamental en las nuevas religiones y en su relación con el folclore popular.

Sin embargo, la evolución de ha tenido esta figura de kami viviente resulta muy curiosa. Lo normal, a lo largo de la historia de las religiones, es que el fundador de cualquier movimiento, en el momento que muere, se convierte en un mito. Lo extraño es que en las nuevas religiones de Japón no ocurre así. La idea de kami viviente pierde fuerza en el momento de la muerte de la persona. Esto tiene su explicación: la primera generación abraza estas religiones después de una experiencia fuerte de alivio de sufrimiento, se supone, conseguida solamente a través de dicha religión. Pero las siguientes generaciones viven esa religión como algo dado y la experiencia fuerte, no suele existir centrándose simplemente en el día a día. Por tanto, para estas generaciones, el fundador es un ser humano y su salvación está en manos de los rituales y del padre dios en sí, el fundador es un simple ejemplo a seguir, pero ya no kami, sino humano. Desde mi punto de vista occidental, este razonamiento no termina de encajar. En mi opinión, las siguientes generaciones, al no conocer personalmente al fundador, pueden deificarlo con más razones y convertirlo en el icono de esa religión. A la mente me viene el ejemplo del Che o incluso de Cristo.

Pero, de todas maneras, esa no es la única razón de la no creencia actual en estas figuras. La secularización de la sociedad japonesa, en especial, a partir de la II Guerra Mundial, ha provocado este deterioro en la creencia de los kami vivientes.

Por tanto, hoy en día, esa idea de kami viviente tiene un rol insignificante, ya no entran en trance, no hay médiums y, de hecho, hay un número muy pequeño de personas en Japón que creen en la comunicación directa y real con la divinidad.[3]

REDEFINIENDO A LOS KAMI

“Redifining the Gods. Politics and Survival in the Creation of Modern Kami” habla de combinar a los kami de diferentes maneras, redefiniéndolos según las necesidades políticas.

Redefiniendo a sus dioses la gente siente que se redefine a sí misma, a sus valores y a sus comunidades dándoles la oportunidad de cambiar. En ese proceso, también acaban formando parte la política, la sociedad e, incluso, la economía.

Por ello, la reforma que llevaron a cabo los Meiji fue tan importante en la historia religiosa de Japón. En un intento de recuperar la identidad japonesa, los Meiji dictaron una ley para separar el shintoísmo del budismo, dejando claro qué eran los budas y qué eran los kami. Y lo consiguieron. De paso, usaron lo que ya el régimen Tokugawa utilizó, cambios en la religión para legitimarse en el poder. Los emperadores eran descendientes directos de los kami y era importante recordárselo al pueblo para que los respetaran y veneraran como tales. Se producía, de alguna manera, una reinvención del concepto unido más que nunca a la política.

Luego, todo esto se extrapoló a la vida social y económica, se confiscaron propiedades y se obligó a cambiar de religión a monjes, campesinos y ciudadanos.

En todo este proceso, tuvieron especial influencia los nativistas, grupo fundado por Hirata Atsutane que apoyaban a los emperadores como kami y querían una vuelta al más puro shitoísmo rompiendo de manera radical con cualquier cosa que tuviera que ver con el budismo.

Es verdad que todos estos cambios comenzaron como grandes campañas políticas, pero llevarlo todo al extremo, provocó una gran democracia en el momento de la caída. Gracias a todas estas reinvenciones de los kami y del shintoísmo que se hicieron paralelas a la realidad del país, han hecho posible que hoy día Japón sea un país plural y con libertad de creencias.[4]

¿KAMI OCCIDENTALIZADOS?

Otro uso del término kami, se da a partir de la llegada del cristianismo a Japón en los s. XIX y XX, y también, a partir de la exportación de las nuevas religiones. El término se flexibiliza y, en cierta forma, adquiere matices nuevos mezclándose con la palabra occidental ‘Dios’. Esto ha permitido la interacción con las doctrinas monoteístas recibiendo así la aceptación de personas de otros países de tradición judeocristianas. Además, las traducciones de la Biblia que se han hecho al japonés usan este término para referirse al Dios cristiano. Aunque, por supuesto, no debemos olvidar el origen de la palabra kami y el contexto en el que debemos encuadrarlo.[5]

El texto citado a continuación hace una buena recopilación de lo que se ha expuesto en este análisis relacionado con los kami, su autor es Motori Noringa (1730-1801) estudioso del shintoísmo:

“No entiendo del todo el sentido del termino kami. Hablando en general, sea cual fuere el significado de kami, en primer término se refiere las deidades del cielo y de la tierra que aparecen en el Kojiki y además a los espíritus de los altares que se veneran.

Es apenas necesario mencionar que incluye seres humanos. Además de objetos como pájaros, bestias, árboles, plantas, montañas y cosas por el estilo. En lenguaje arcaico, cualquier cosa que estuviera fuera de lo común, que poseyera un poder superior o que inspirara respeto era llamada kami. La eminencia aquí no solo se refiere a una superioridad de la nobleza, bondad o de actos meritorios. El Diablo y las cosas misteriosas, si son extraordinarias y espantosas, se llaman kami. No es necesario decir que entre los seres humanos que se llaman kami, las generaciones sucesivas de emperadores sagrados están todas incluidas. El hecho de que a los emperadores se les denomine “kami distantes” es porque desde el punto de vista de la gente común, ellos se encuentran separados y a lo lejos, majestuosos y dignos de reverencia. Como en los tiempos remotos, en la actualidad encontramos en un menor grado seres humanos que son kami. Aunque probablemente ellos no sean aceptados por todo el país, todavía en cada provincia, villa o familia existen seres humanos que son kami, cada uno de acuerdo con su propia función característica. Los kami de la era divina fueron en su mayoría los seres humanos de aquel tiempo y debido a que toda la gente de entonces era kami se le llama la era de los dioses (kami)”.[6]

CONCLUSIÓN

Ambos textos se basan en la necesidad del ser humano de cambiar, de redefinirse, de hacer relecturas más profundas de las cosas que ya existen… Incluso van más allá señalando la necesidad de transformarse de la mano de la modernidad. El mundo cambia y hay revueltas y rebeliones, nosotros cambiamos al madurar o intentando ser mejores personas. Unos intentan paliar las necesidades que tanto cambio crea dando la salvación a través de ellos mismos, haciéndose kami. Otros intentan reinventar lo ya existente volviendo a los orígenes pero sin dejar de lado a los gobernantes, separándose de cualquier cosa que no parezca lo que forma la propia identidad… o simplemente buscando la mejor forma de hacer marketing y venderse como lo mejor.

Los kami siguen presentes en la sociedad japonesa, siguen siendo parte de las vidas de las comunidades y de los rezos de muchas personas. El carácter sincrético de las nuevas religiones también se recoge en los kami que han ido evolucionando, adaptándose a los nuevos tiempos a las nuevas necesidades de los que creen, creando nuevos conceptos en otras culturas y enriqueciendo la suya propia. Lejos de correr la misma suerte que los dioses griegos o romanos, los kami seguirán formando parte de las creencias de los japoneses, sólo tienen que seguir evolucionando a la par de la sociedad, como lo han hecho hasta ahora.

Fuentes consultadas:

–       Apuntes: “Pensamiento y religión en Asia Oriental”, coordinado por Antoni Prevosti i Monclús. UOC

–       SHIMAZONO, Susumu, The Living Kami Idea in the New Religions of Japan, Japanese Journal of Religious Studies, 6:3 (1979:Sept.) p.389 -412.

–       THAL, Sarah; Redifining the Gods. Politics and Survival in the Creation of Modern Kami, Japanese Journal of Religious Studies 2002 29/3-4

–       http://members.fortunecity.com/fabianrc/03shukyo/shukyo.htm

–       http://es.wikipedia.org/wiki/Kami

–       http://www.cr.emb-japan.go.jp/sobre_japon/religion.htm


[2] Apuntes: “Pensamiento y religión en Asia Oriental”, módulo 5: “Religiones autóctonas de Asia Oriental: Japón y Corea”; coordinado por Antoni Prevosti i Monclús. UOC

[3] SHIMAZONO, Susumu, The Living Kami Idea in the New Religions of Japan, Japanese Journal of Religious Studies, 6:3 (1979:Sept.) p.389 -412.

[4] THAL, Sarah; Redifining the Gods. Politics and Survival in the Creation of Modern Kami, Japanese Journal of Religious Studies 2002 29/3-4; p. 379-402.

[6] RYUSAKU, Tsunoda; De Bary, W. Theodore y Keene, Donald (eds.): Sources of Japanese Tradition (Columbia University, New York, 1960), p. 21-22.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s